domingo, 22 de junio de 2008

La crisis del socialismo en España

Cuando era joven, mis padres se llevaban todas las ayudas sociales. El gobierno me pagó la carrera universitaria, me pagó un piso de protección oficial, me pagó comida de la Cruz Roja para los más pobres. Le pagó impuestos a mis padres. Ahora yo pertenezco a la clase media gracias a todo eso. Gracias a las ayudas sociales del gobierno no me vi forzado ni a acercarme al mundo de las drogas, ni a trabajar en la construcción (respetable profesión). Gracias a las ayudas sociales tengo un buen trabajo por el que el gobierno cobra sus impuestos. Compro productos con un iva del 16%, que se lleva el Estado. Estoy devolviendo lo que me pagaron.

Sin embargo, la situación actual es bien distinta. Hoy en día, las políticas socialistas lo tienen muy crudo en España. La masiva llegada de inmigrantes a España, el hecho de que representen más de un 10% de la población, ha llevado a que la capa económicamente inferior del país esté copada por ellos.

Ante una convocatoria de pisos para las clases más pobres, los principales candidatos son extranjeros. Las becas escolares son mayoritariamente para ellos. Gran parte del gasto social en España se lo llevan los extranjeros.

El miedo que tiene mucha gente es que ese colectivo continue en su situación de extranjero. Un ecuatoriano que lleva 15 años en España y que es del Atleti es más español que yo. Pero un afgano que pasa 5 años en España y que se vuelve después a su país con lo que ha ahorrado en nuestro país, nunca ha sido español.

Ser español no es más que un hecho circunstancial, sin ningún valor. Un mozambiqueño puede estar deseando saltar a Europa por un futuro mejor, pero no por eso deja de sentirse orgulloso de ser de Mozambique. España no es un país mejor que ningún otro, en la comparativa de riqueza está en los puestos de cabeza, pero nada más.

Sin embargo, el hecho de que un país gaste sus ayudas sociales en extranjeros es una enorme pérdida de recursos. E insisto, no considero extranjeros a los que vienen a España con intención de quedarse, o de ver qué tal les va. Hablo de las muchas personas que vienen temporalmente, con un plazo definido de tiempo, con la intención de dar lo mínimo y llevarse lo máximo.

A pie de calle, este malgasto se nota. Incluso la gente de clase media-baja no está tan interesada en que el gobierno gaste más en medidas sociales. Porque ni ellos mismos se ven como beneficiarios de las mismas.
A los colegios públicos sólo va quienes no tienen elección posible. En mi juventud los colegios públicos tenían un nivel estupendo y eran lugares donde se podía aprender tanto como uno quisiera.
El sistema sanitario es lamentable. Es frecuente tratar a personas que no saben expresarse en español y que nunca han estado suscritos a la Seguridad Social.

Todo esto, y muchas otras cosas, lleva a que el español medio no tenga ningún interés en que el gobierno invierta en proyectos sociales. Esto es triste, porque gracias a estos proyectos se reinvierte en la mayor riqueza que tiene un país: la gente que vive en él. Si se renuncia a esto se está abandonando a la gente a la clase social que le haya tocado vivir, sin posibilidad de mejora.

Así, ante la dualidad política española, es evidente que el Partido Socialista no tiene grandes posibilidades de ganar. Su paso accidental por el gobierno (causado por las muestras autoritarias y de desprecio a los votantes llevadas a cabo por el PP) va a ser el último que veamos en muchos años.
La sociedad, por fuerza, ha dado un giro absurdo a la derecha. Los españoles con derecho a voto no pertenecen a la clase más pobre. La clase media está migrando de forma forzada a la derecha, a disgusto, pero sin elección.

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